¿Cuando es razonable que un cachorro viaje? – La etapa temprana

10 febrero 2020

¿Recuerdas cómo te sentías cuando llegó tu cachorro a casa? Yo sí…

Imagina que hoy es el día, llega tu nuevo compañero a casa. Un cachorrón mullido y achuchable de 3 meses con el que vas a compartir por lo menos los próximos 15 años de vida. 

En el transcurrir de los días antes de que llegara, has ido creando expectación entre los tuyos, detallando mentalmente todas las aventuras que vais a vivir juntos, los viajes que vais a hacer, los ríos, las playas y mares que vais a visitar, todo. Tienes la absoluta certeza de que vais a ser amigos inseparables.

Después de los días de cuarentena, ya están todas las vacunas puestas y, «veterinariamente» hablando, es seguro sacarlo a la calle. Te dispones a mostrarle el mundo y, en un impaciente afán por ello, te pasas el día fuera de casa, visitando a todos tus amigos, conociendo cada parque de la ciudad, llevándolo cada vez que sales a comprar, presentándole a cada perro, gato y dueño que te cruzas…¡Meeee 🙂 eeeeec!, ¡Error!, ¡Error!, ¡Erroooor! (imagínate una de esas bocinas estrambóticas que rompen la ilusión tras dar tu respuesta en uno de esos programas post café de media tarde tipo saber y ganar).

Tengo que pararte aquí porque, como todo en la vida, cada cosa tiene su momento. 

Para gozar en el futuro de un compañero maduro y sereno, que pueda acompañarnos al fin del mundo porque es capaz de asumir y gestionar las situaciones que se vaya encontrando en el camino más allá de nuestras órdenes, debemos tener cosas en cuenta en esta primera etapa de vida que abarca del nacimiento hasta los 4 meses de edad y a la que llamaremos: Etapa temprana.

Empezaré por recordar que un perro pasa aproximadamente unos 2 años de media hasta asumir su madurez, en comparativa, más o menos nuestros 20 años. Y que durante ese tiempo, como al humano le ocurre, deberá solventar diferentes etapas de crecimiento con diferentes necesidades energéticas y sociales. Por eso es tan importante tener en cuenta lo que hoy vamos a tratar, sobretodo cuando nos disponemos a salir, y no digamos viajar, con ellos a edades tempranas.

Entrando en materia, partimos de la premisa que el cachorro debe estar con su madre y sus hermanos por lo menos, hasta la etapa del destete, 2 meses en gatos 3 en perros. Y que es muy beneficioso para su vida social, que este se de naturalmente, de manera progresiva y fomentada por la madre, no por el humano.

Dicho esto, y como sabemos que muchas veces existe la posibilidad de que sea justamente la madre la que ya vivía con nosotros antes, puede pasar que debamos asistir al parto y a los primeros meses de vida. ¿Los detallamos un poquito para saber de qué estamos hablando?

En realidad, los primeros 15 o 20 días de vida son los más fáciles para nosotros. La madre lo va a hacer todo. 

Los cachorros nacen y nuestra única responsabilidad es haber proporcionado un entorno seguro y tranquilo. Con poca exposición a la luz y sin cambios de temperatura, y facilitarle a la perrita una salida cercana para hacer sus necesidades y un espacio donde comer y beber, no te asustes si los primeros días no lo hace, ella tiene muy claro lo que es importante y lo que es urgente. Por lo demás, si no ocurre nada grave, no deberíamos participar mucho más que acompañar con una mirada tierna y la predisposición de estar allí si nos necesitan. Está de más decir que no es momento para viajes. En esta etapa, el cachorro duerme hasta 23 horas por día y sólo se valen del olfato para explorar el entorno más directo.

De aquí hasta que los cachorros tengan aproximadamente mes y medio, nuestra única tarea será también, posibilitar a la madre una vuelta progresiva a las rutinas. El cachorro ya no tiene filtros, oye y ve perfectamente, pero carece por completo de autocontrol y así debe ser. Tanto la madre como el cachorro están perfectamente preparados para lo que les toca vivir.

A partir de las 3 semanas y hasta el mes y medio, todo parece transformarse estrepitosamente. 

Los cachorros ganan movilidad y ganas de explorar, pero siguen teniendo cero autocontrol. Y digo parece, porque nuestra implicación debería seguir siendo mínima. Que exploren libremente el cubil o cuarto donde viven con la madre y poco más. Es importante ponerlo a prueba de cachorros. La exploración es muy íntima entre ellos. Seguro que has visto alguna vez un grupo de cachorros moviéndose patosamente mientras se mordisquean entre ellos el pedazo de cuerpo que pillan. Debe suceder porque están empezando a desarrollar el control de sus mandíbulas, tan necesario para cuando crezcan.

Aproximadamente al mes y medio aparece lo que voy a llamar Pequeña Etapa de Consolidación (va a haber otras en los próximos dos años). 

Se empieza a dar el destete, la madre lo incomoda porque los dientes la empiezan a irritar. Lo hace de manera muy progresiva. Y el cachorro empieza a separarse de ella. Eso hace que busque estímulos hacia fuera y nosotros tengamos la necesidad de jugar con ellos. Respecto a esto: Todo lo que ayudemos a subir, debemos ayudarlo a bajar. Deberíamos fomentar zonas de descanso, acompañar estos descansos y respetar estrictamente estos descansos (piensa que un perro si le dejas, descansaría unas 16 o 18 horas al día).

Estas etapas de consolidación suelen llegar previas a un cambio grande en el aprendizaje natural que en este caso es el cambio en la atención y la dependencia,de la madre a los hermanos. Van acompañadas de ciertos miedos y deben pasar sin pena ni gloria. No hagamos un evento de todo lo que hacen los perritos. 

La norma para nosotros en cualquier situación con ellos, a partir de aquí y para siempre es una y en el siguiente orden:

  1. OBSERVAR
  2. VALORAR LA POSIBILIDAD DE NO HACER NADA
  3. Y si hacemos, INTERVENIR CAUSANDO EL MÍNIMO IMPACTO Y ASEGURANDO AL MÁXIMO EL ÉXITO

Llegan los 2 meses.

El perro usa su boca para casi todo, se muerden y se hacen daño así que gritan, el destete va llegando a su fin, podemos empezar a presentar diferentes tipos de piensos y tener agua en su entorno más directo.

No, aun no es momento de salir. Lo que toca es fomentar el control de mandíbula presentando diferentes tipos de materiales para oler y manipular con su boca. Recuerda que también puedes traerte de la calle materiales nobles como maderas y hojas y que NO SON JUGUETES, son para que los descubra y los explore.

También llegó el momento de abrirles la libre exploración del entorno al resto de la casa o por lo menos a las zonas exteriores donde van a vivir. PONER LA CASA A PRUEBA DE CACHORROS es imprescindible para no volverse loco cuando a uno le mordisquean cualquier cosa. ¿Recuerdas la norma?

  1. OBSERVAR
  2. VALORAR LA POSIBILIDAD DE NO HACER NADA
  3. Y si hacemos, INTERVENIR CAUSANDO EL MÍNIMO IMPACTO Y ASEGURANDO AL MÁXIMO EL ÉXITO

No me cansaré de repetirla las veces que haga falta.

Si vemos que los cachorros se obcecan a mordisquear algo más allá de la exploración, es probable que el nivel de estímulos sea demasiado intenso y debamos regularlo, jugando menos con ellos o acotando los espacios, la norma te lo dirá 😉

Y aquí estamos, en el último tramo de la etapa temprana, llegamos sanos y salvos a los 3 meses.

¿Recordáis cuando empezábamos el post? Estamos en el mismo punto. Es el momento de empezar a presentar el macroentorno, podemos empezar a salir de casa. Pero ya estarás intuyendo que para nada vamos a presentarle todo lo que nos hemos venido imaginando…

De hecho, es momento de poner arnés de manera progresiva, primero por casa y utilizando algún premio. Y correa, aunque por ahora su única función será la de establecer una distancia de seguridad con los peligros potenciales (carreteras, coches, bicis, niños pesados, perros desbocados, personajes sabelotodo… ya tu sabes). 

Por lo demás, el perro sigue decidiendo a donde ir, no tiene porque salir más de una o dos veces al día, máximo 10 minutos y lo importante no será hacer las necesidades sino asegurar terreno. Si lo hacemos bien, una cosa va de la mano de la otra. Cuando se sienta seguro en la calle lo hará solo, mientras, mantén un par de empapadores en casa. ¿A ti tampoco te gusta hacer pis con la puerta abierta, no?

Lo mejor en este momento es que la vida social perruna se limite al trato con iguales (perros de menos de 4 meses) o a perros adultos acompañados de humanos sensatos que den una clara referencia de calma. Un correcan no es la mejor opción ya que estamos a puntito de consolidar el último tramo de esta etapa y estos están llenos de personas y perros intervencionistas. (Siento si alguien se molesta, yo también lo fui en su día y, en ocasiones, aun lo soy…) 

El cerebro está creando estructuras que quedan fijadas para el resto de su vida y la necesidad sigue siendo descubrir desde la libertad. 

Si observas perros que se relacionan con libertad. No es hasta los 4 o 5 meses que los adultos empiezan a intervenir y poner límites claros a los cachorros,se escapa algún gruñido o se llevan un buen revolcón por pesados. Para nosotros, la norma sigue estando vigente. 

  1. OBSERVAR
  2. VALORAR LA POSIBILIDAD DE NO HACER NADA
  3. Y si hacemos, INTERVENIR CAUSANDO EL MÍNIMO IMPACTO Y ASEGURANDO AL MÁXIMO EL ÉXITO

Piensa que el control que ejerces sobre el cachorro ahora, va a generar un nivel de intervención para con el mundo en él. ¿Te suenan los videos de perros que quieren parar todo lo que se mueve? Yo tuve que convivir con uno, y aunque ha sido y sigue siendo mi mejor maestra en el trato con los perros, no le deseo a nadie la temporada en que aquello que debía pararse eran los niños corriendo…

Antes de terminar, me gustaría darte las gracias de corazón por llegar hasta aquí. Criar al cachorro parece la parte fácil pero, los clientes que conozco semanalmente, me recuerdan el valor de respetar cada etapa y las consecuencias que tienen en la vida adulta. Así que nuestro perro-consejo de hoy es que tengas paciencia durante los primeros 5 meses para gozar plenamente de tus viajes con él el resto de su vida.

ADVERTENCIAS AL ARTICULO: 

1.-Mi conocimiento es específicamente sobre perros, y por lo tanto de perros hemos hablado. Pero quiero recordar que cualquier manual de biología o etología nos va a detallar etapas de crecimiento para cualquier especie del planeta, como también la importancia de respetarlas para acompañar a cualquier individuo hasta su madurez, incluidas las plantas.

2.-La experiencia nos dice que respetar la naturaleza del animal que tenemos enfrente y fomentar la relación partiendo del vínculo y no de la demanda, la exigencia o el adoctrinamiento, genera individuos más sanos y relaciones más satisfactorias que de cualquier otra manera que hayamos conocido. Aún así, sabemos que la propuesta que hacemos sobre educación canina es una de las opciones que vas a encontrar pero no es la única. Elige sabiamente.

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