Mascotas y niños durante el confinamiento

23 marzo 2020

Es lo que hay. Toca quedarse en casa. Esta es una de esas veces en que la vida obliga, los planes que tienes se posponen y no hay otra que esperar. 

Hace unos días, en lo que se ha convertido en la mejor forma de socializar: la videollamada, unas buenas amigas se reían porque se me ocurrió llamar a la incertidumbre de estos días: el elefante rosa en la habitación. 

Vivir con incertidumbre es algo a lo que no estamos acostumbrados. Ni animales, ni personas.

El no saber altera por completo nuestras vidas y, sobretodo los adultos, nos lanzamos a hacer y hacer y hacer. Sólo hace falta echar un ojo a las redes sociales… Cada uno está dando lo mejor de sí, mostrando lo que sabe, comentando lo que ve, consumiendo lo que le dan… Muchos dicen que el mundo no va a volver a ser el que era después del coronavirus. 

Desde mi punto de vista, si nos lo tomamos como una oportunidad, podría llegar a ser mejor. La oportunidad de parar y respirar, de tomarse el tiempo de observar qué nos apetece, qué echamos de menos, a quién. La posibilidad de entender las prioridades reales más allá de la vorágine en la que veníamos envueltos hasta este viernes 13 de marzo de 2020, en el que se nos cayó una venda de los ojos que hacía meses que pesaba.

Y no me malinterpretes por favor, no quiero quitarle ni un gramos de gravedad a este asunto. Esto es una crisis en toda regla. En el ámbito de la salud y en el económico. Pero también en el social, el emocional y el político. Y la responsabilidad es de todos. Cada día tenemos esa opción, tomar mejores decisiones, hacerlo un poco mejor. 

Mi decisión de hoy pasa por dedicar el post a esas familias que se ven confinadas con niños y mascotas. Porque si vivir con incertidumbre es algo a lo que no estamos acostumbrados, vivir confinados es algo a lo nadie debería acostumbrarse.

Y, aunque tu mascota sea un perro al que puedas sacar a pasear para que olisquee un poco, haga sus cosas y suelte un poco de estrés. El hecho de convivir con niños os estrechará seguro la sensación de espacio. 

Por otro lado, hay muchas horas al cabo del día como para llenarlas todas con juegos de olfato, sin demasiada actividad física. Tampoco es plan de acabar el confinamiento con mascotas obesas, ¿verdad?

Sin pretender dar ninguna lección, pues me atrevo a decir que esta situación es nueva para todos, sí me apetece dejar cuatro apuntes sobre como destensar algunas situaciones que podemos encontrarnos en estos días de confinamiento con mascotas y niños.

Cosas a tener en cuenta cuando conviven confinados niños y mascotas.

El tiempo de independencia de nuestras mascotas

Si alguno pide retirarse a una habitación, bajo una mesa, a su transportín, jaula o subirse al cabezal del sofá, es necesario respetarlo. Y eso va para todos, incluidos perros, gatos, cobayas, canarios o peces de colores, pero también personas, niños y adultos. El tiempo en soledad, el estar con nosotros mismos, nos permite escucharnos y entender cómo autorregularnos. Referente a nuestras mascotas, les dará un respiro para tener paciencia con los críos cuando compartan espacio y juegos. Y eso me lleva al siguiente punto…

Respetar los descansos de nuestra mascota.

Sobretodo en cuanto a las horas de juego, en los animales más jóvenes o los más viejetes, hay que respetar necesidades físicas y también emocionales. Tal vez puedas establecer horarios basados en la observación de esas necesidades, para tener entretenidos con otras cosas a los peques ese rato. Los gatos suelen estar más activos por la tarde-noche y descansan a la mañana y los perros al revés. Aunque esto no es una norma, cada individuo es un mundo y cada casa también.

Acompaña el juego entre tus niños y tu mascota. 

 Todo lo que sube, tiene que bajar. Aquí hablo específicamente del juego entre niños y mascotas. Ningún animal debería ser una niñera, aunque muchos tomen esta función de manera estoica. Así que si tus hijos juegan con ellos, participa de ello, aunque sea solo como moderador. Y ayuda a que descienda la energía si sube demasiado. Como ejemplo: A pelota se juega en la habitación para jugar a pelota y no vamos a estar todo el día jugando a pelota, ¿me explico?

 Compartir actividades relajantes.

Una buena manera para que tus bichitos interactúen con los niños, es darles a estos tareas como preparar su comida, revisar si tienen agua, tumbarse con ellos a cepillarles o darles un masaje… Imaginación al poder. Si el animal comparte momentos de calma con los críos, va a poder tolerar otros más activos aunque le disgusten (sobretodo en animales ancianos o mayores). En el caso de animales jóvenes, es una manera efectiva de asociar la tranquilidad con los niños. Algo muy interesante a tener en cuenta cuando empiezan a crecer, sobretodo animales más grandes como mastines o dogos =)

Y poco más. Desearos un confinamiento lo más agradable posible, paciencia y mucha imaginación para viajar desde casa.

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