Los alimentos que tu mascota debería evitar estas Navidades y como conseguirlo

24 diciembre 2019

Desde que tengo memoria mi familia se reúne en casa de mi madre el día de Navidad y siempre, siempre,  siempre, desde que tengo memoria nos acompaña algún perro, algún gato, hamster, tortuga o pez, en esos encuentros.

Cuando Martha me propuso hablar de comida, navidad y perros enseguida me vino a la cabeza Shena en su último año. Tan anciana como entusiasta (es lo que tienen los bóxers), sentada al lado de Rudy y de Gi. Los tres bajo el marco de la puerta de la cocina, en casa de mi madre. Relamiéndose y olisqueando el aire tomado por completo del aroma a caldo navideño y ¡os aseguro que nadie cocina ese caldo mejor que mi madre!

Esperaban pacientes porque sabían perfectamente que una vez colada la sopa, todos los restos del caldo iban directos a los cuencos.

Ellos, como les pasa a los tuyos, intuyen la fiesta, el exceso en las comidas y las manos ajenas de comensales despistados que dejan caer los restos bajo el mantel. Justo por eso, hemos creído necesario hablar de algunos alimentos, comunes en muchas de las mesas para esta época del año, que pueden no sentarles bien o que son directamente malsanos.

Partimos de la base que tanto el perro como el gato son animales omnívoros y carroñeros por naturaleza, eso significa que pueden comer casi de todo y en estados de descomposición variopintos… El caso es, que hace tanto que viven bajo nuestros techos y tanto que elegimos lo que comen, que sus aparatos digestivos se han vuelto más selectivos y sensibles, algunos incluso han desarrollado alergias.

Dicho esto y ya que hemos  empezado por el caldo, me gustaría arrancar esta lista hablando de uno de los clásicos en las listas de prohibidos: la cebolla.

La cebolla, el primer alimento prohibido para perros en nuestra lista

Aunque el estigma afecta también al resto de sus familiares, las liliáceas.  Son el puerro, el calçot, el cebollino y el ajo… Todos ellos contienen tiosulfatos (así se llama el culpable en cuestión) que los perros no pueden aprovechar como nosotros, les falta una enzima (uno de los trabajadores de la digestión), y esto hace que pueda provocarles anemia  e insuficiencia renal, no es cosa de broma.

Sí es cierto, antes de que arrojes todas las cebollas de tu casa al container, que apelamos siempre al sentido común del animal, la mayoría no suele comer aquello que le va a sentar mal. También que cocinadas pierden gran parte de los tiosulfatos y que, por supuestísimo, si tu perro o tu gato está sano y habitualmente bien nutrido, va a poder tolerar un descuido o una excepción.

El segundo en la lista de los alimentos prohibidos para perros son los huesos.

Todos mis compañeros de vida, tanto caninos como gatunos, desde siempre comen huesos crudos a preferencia. Los compro en la carnicería del mercado, los congelo y se los doy. Suelen ser huesos de tuétano y les encantan, además de reducirles la ansiedad en momentos determinados del día o del año, les aportan minerales básicos para su salud.

También comen carne, cartílagos y vísceras. Cabezas de marisco y pescado. Verduras y en menor cantidad cereales y frutas. De hecho disfrutan de una saludable dieta natural. Aún así, no estoy condenando al pienso, cada cual conoce su tiempo y prioridades y existen marcas que elaboran bolitas de alta calidad, otro día hablaremos de ello.

A lo que me refiero y me ocupa hoy, es que en los banquetes navideños es fácil dejar caer el típico hueso de pollo pensando que les damos un suculento premio a nuestro amigo, sin saber que un hueso cocinado pierde parte de su estructura y es más fácil que se astille, provocando algún daño en el sistema digestivo del animal. Como recomendación especial a los comensales de este año, si le quieres dar de tu plato, mejor carne, piel y cartílagos que huesos.

Seguimos con otro de los clásicos. El cacao.

Está en el chocolate de  los turrones, panettone, trufas, helados, cookies, galletas, bombones, pasteles, calendarios de adviento y adornos comestibles para el árbol de navidad… Hasta en una ensalada que llevaba chocolate amargo lo encontré una vez. Nos encanta ¿qué le vamos a hacer? Tus peludos se van a pasar el próximo mes viéndote comer este tipo cosas en algún momento de la semana. Y, ya sabes, ellos piden y tu caes.

En este caso sí nos vamos a poner serias. Una pequeña cantidad le puede  llegar a intoxicar y en el menor de los casos le provocará una indigestión que le va a dejar KO un par de días. El cacao lleva cantidad de estimulantes que los animales no toleran demasiado bien, su organismo no sabe descomponerlos y aprovecharlos igual que el nuestro y afecta a su sistema nervioso gravemente. Cuanto más negro y más amargo, peor para ellos. Así que ya sabes ¡El chocolate, bien lejos de su alcance!

Y esto me lleva al cuarto: El azúcar.

¿Has oído aquello de que el azúcar deja ciegos a los perros? Yo también, un montón de veces, y te diré algo que aprendí formándome como asesora nutricional para humanos,  en casos delicados, también a nosotros !Menuda sorpresa eh!

De hecho el azúcar no tiene ningún tipo de valor nutricional, no nos aporta mucho más que el dulce de su sabor. Por eso a los gatos no les llama en exceso la atención, ellos no tienen receptores para el dulce en su lengua. El problema con las mascotas en general, es que al tener menos peso, una cantidad como la que comemos nosotros es excesiva y acaba saturando su organismo. Y aquí un aviso para todo tipo de navegantes (humanos, emplumados y peludos), casi todos los productos envasados llevan exceso de azúcar o de sal como conservantes así que evita darles nada que no hayas cocinado tú o esté especialmente diseñado para ellos.

Hay animales más sensibles que otros y alimentos que, en varias ocasiones han dado problemas. Por ejemplo las uvas, especialmente las desecadas (pasas),tan típicas en navidad, pueden causar deshidratación y llegar a provocar problemas en el riñón. Frutos secos muy grasos como las nueces de macadamia y el cacahuete, no son nada recomendables. Tampoco el aguacate es sano para ellos. Algunas especias como la nuez moscada o el curry, pueden llegar a sentarles muy mal…

En realidad, la lista puede llegar a ser infinita, pero más allá de llevar un catálogo de lo prohibido te proponemos una sola norma para garantizar la salud de tu animal de compañía estos días: Si quieres darle comida que solemos considerar humana, lo mejor es dársela en cantidades muy reducidas, sobretodo si son alimentos nuevos para ellos. En crudo o lo menos elaborada que puedas. Sin salsas, aderezos ni especias. Y lo más fresca y natural posible.

Está de más decir que, sobretodo si tus peludos son curiosos y descarados, ten en cuenta el tirar los restos fuera de casa o en un lugar al que no puedan acceder. Va a ser una tentación el aroma de esta basura.

Y que para los ancianos y los cachorros, el cuidado debe ser máximo, sus organismos son más frágiles.

Así que, estas navidades tenemos un deseo,  deseamos que elijas desde el sentido común más animal y que si no sabes, nos preguntes. Nosotras lo hicimos antes que tú, veterinarios y nutricionistas nos han aconsejado, y si lo necesitas te recomendamos algunos

Recuerda que tú puedes elegir por ti pero, en la mayoría de ocasiones, los animales que conviven con nosotros dependen de lo que elegimos por ellos.

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