Subir al sofá: Los 3 beneficios de echarse una siesta con nuestra mascota.

En tu casa ¿las mascotas suben al sofá?, ¿te dejan subir a ti con ellas?, ¿baja cuando se lo pides?, ¿qué ocurre cuando visitáis casas ajenas, hoteles, restaurantes…?

Parecen preguntas de respuesta obvia pero, como en todo, a la hora de dejar subir a las mascotas al sofá los hay del SÍ y los hay del NO. Y es comprensible cualquiera de los bandos.

En mi trayecto como educadora canina y consultora emocional a través de las flores de Bach, he conocido animales que se suben a cualquier cama o sofá que encuentran sin respetar las normas del lugar, a otros que gruñen cuando alguien les insta a bajar o quiere utilizar ese espacio que consideran propio y de uso exclusivo, algunos incluso atacan por defenderlo. Los hay que se alteran en exceso porque lo consideran una zona de juegos y muchos otros que para evitarlo tienen la entrada prohibida en ellos… Incluso conocí a más de uno que se rebotó con la nueva pareja de su dueña o dueño consiguiendo echarlos del sofá y quedarse ellos.

Si te soy sincera, esto me parece un problema en la medida que a ti te lo parezca. Al final, cada uno elige cómo vive con su familia animal, cuales son los límites, y el resto de mortales poco tenemos que decir sobre ello.

Lo que sí me parece relevante en cuanto a la convivencia, sobretodo si decidimos que pueden subir, es que sea una zona compartida y; puesto que una zona de descanso nunca puede serlo si es zona de conflicto, que haya la confianza suficiente para pedirle de buena gana que se baje si así lo requerimos.  

Basta con ser coherentes desde la primera vez que llegan a casa, tengan la edad que tengan, y con comunicarlo amablemente, si hace falta al principio con algún premio.

Confieso que en mi casa es habitual que los perros y gatos que conviven con nosotros suban al sofà. Tienen varias de sus camas repartidas estratégicamente por la casa, pero a todos nos gusta compartir un rato en familia, ver una peli o leer relajados, e incluso dormir alguna siesta amontonados. Así que casi siempre disponen de una tela o una manta para ellos en el sofá familiar. Además, si salimos, solemos llevárnosla en la mochila. ¿Por qué?

Pues por dos motivos:

1-Principalmente porque es una señal clara de cuándo sí y cuándo no se puede subir, sobretodo si estamos hablando de perros. Y especialmente útil de cara a viajar con ellos.

2-Evita que se peguen los pelos. Tanto si el sofá no es nuestro como si tenemos que usarlo para cualquier evento, al quitar la funda se verá limpio y apetecible para cualquier invitado que desee sentarse, por muy tiquismiquis que sea 😉

Los hoteles, casas rurales y apartamentos que admiten mascotas no siempre están dispuestos a permitirles subir a las camas o a los sofás de las estancias que reservamos. Y creemos que están en su derecho pues cada anfitrión pone sus límites y cada cliente tiene unas preferencias, y es de sana convivencia respetarlos. 

Si eres de los del sí, como recomendación, cuando salgas de viaje mascotero recuerda siempre llevar una tela para tal función, va a evitarte más de un conflicto sin dejar de ser fiel a tus costumbres.

Dicho esto, ¿Por que nos gusta tanto estar con ellos en el sofá?¿Qué beneficios trae compartir el descanso con nuestras mascotas?

El primero y para nosotros el más importante: Fomenta la sensación de familia entre nosotros y nuestro perro, gato, hurón, canario, cerdo vietnamita o cualquiera que sea nuestro compi animal.  Genera confianza, tan necesaria cuando viajamos, estamos saliendo de la zona de confort que nos aporta el hogar y es básico poder sentirse agusto, dar la posibilidad de descansar un rato junto a nosotros aportará ese confort estemos donde estemos.

 El segundo, tiene que ver con el primero: Genera sensación de seguridad y, por lo tanto, reduce el estrés. Es algo ancestral, el hecho de estar en contacto con otros inconscientemente nos da una sensación de estar acompañados y cualquier estímulo es tomado con más calma por el organismo. Pero también químico, hay infinidad de estudios que lo respaldan, descansar con un animal reduce el cortisol y aumenta la oxitocina.

 El tercero: Mejora el vínculo. Genera momentos de relax y baja excitación. Me parece importante recalcar que una siesta es una manera mucho más adecuada de tomar contacto físico con ellos que un exceso de caricias y achuchones. Antes de que nadie salte a mi cuello, me explico:

 Todos los mamíferos y la mayoría de las aves tenemos necesidad de contacto físico, sí, pero no todos compartimos la forma de darnoslo ¿qué significa esto? 

 Los humanos venimos de la familia de los primates, usamos las manos para casi todo, incluido para relacionarnos entre nosotros, limpiarnos, acicalarnos, acariciarnos… A diferencia de, por ejemplo los perros, que se relacionan de una manera más sutil, mientras descansan o a través del juego de contacto (específico de una edad muy concreta). 

 Aunque se acostumbren a nuestras caricias, la mayoría de mascotas prefieren una buena siesta con nosotros que un buen achuchón. Recuérdalo la próxima vez que te de un ataque de amor 😉

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